En la Historia

En la Historia hay guerras, hay odio, hay errores y sufrimiento que ya está enterrado en libros de texto. La Izquierda de este país se empeña en recordarla, a menudo lo hace como argumento para la política actual. Es cierto que hay que enseñar la Historia de forma didáctica para que esas guerras, ese odio y esos errores no se vuelvan a repetir. Pero lo que no podemos hacer es utilizarla como fundamento del miedo. Empeñarse en continuar con esa arcaica división de fascistas y republicanos no es más que colocarse una venda en los ojos ante la realidad de hoy en día. Podemos seguir anclados en el pasado y pensar que hay “dos Españas” o bien intentar entendernos por medio de la unidad. Toda convivencia necesita un punto de partida, no somos todos iguales ni queremos todos lo mismo. Pero en la sustancia debemos estar de acuerdo en que la paz es el único enemigo del conflicto.

Si el recuerdo de un pasado que siempre fue peor consuela a algunos, es que no han comprendido que, para construir algo, la división es el peor argumento que tenemos.

Izquierda y Derecha, esos dos términos tan viejos y diluidos en nuestra realidad que pierden totalmente su sentido en el Siglo XXI.

#cadavotovale?

Mi idea inicial era escribir un texto explicando la gran injusticia que ocurrió el pasado 20 de noviembre. El 20 de noviembre fue un día de fiesta para nuestra democracia, ya que todos teníamos la oportunidad de elegir. Pero una ley electoral injusta para todos los españoles ensombrece nuestro sistema democrático. El hashtag en twitter de la campaña electoral de UPyD era #cadavotovale, y yo me pregunto si realmente cada voto vale, desde luego no todos valen lo mismo. En cualquier caso, en vez de explicar con palabras mi indignación, he editado un pequeño vídeo de menos de un minuto.

Por cierto, hay una recogida de firmas en la web para reformar la ley electoral. Puedes firmar aquí:

http://actuable.es/peticiones/reforma-la-ley-electoral-espanola-ciudadano-voto

Jornada de reflexión

En jornada de reflexión electoral voy yo y estreno Blog político. Y es que esa idea arcaica de que haya un día destinado a la reflexión pierde el sentido con la irrupción en nuestras vidas de los nuevos medios tecnológicos. ¿Por qué tiene que haber un día destinado a tal fin? ¿No deberíamos pararnos a reflexionar todos los días? Pequeñas cosas como esta hacen de España el país por antonomasia de la Ley del mínimo esfuerzo. Pero no en todo, gracias a dios.

En este gran día de nuestra Democracia ha habido reflexiones en voz alta, todas las redes sociales han estado “petadas” por comentarios sobre la Campaña electoral y el día de mañana. También ha habido fútbol, cómo no. Y además el de hoy ha sido del bueno.

Pero lo que hoy escribo aquí no son reflexiones de un sólo día, sino el fruto de años, meses, y estas últimas semanas de Campaña.

Quiero explicar por qué voy a votar a Unión, Progreso y Democracia. Y digo lo que voy a votar porque aunque el sistema garantice un voto secreto, aquí en España nos gusta mucho contar lo que vamos a votar (al menos a los que podemos hacerlo sin miedo).

Mañana, 20 de noviembre, votaré a las candidaturas de UPyD porque esencialmente estoy de acuerdo con la línea general del Programa que presenta. Y es que, aunque parezca una obviedad esto de votar a alguien porque te gusta su Programa, no lo es porque la cultura democrática de este país deja mucho que desear. El simple hecho de informarse y elegir una alternativa a lo de siempre es un acto de valentía. Y digo “informarse” porque si tenemos que esperar a que ciertos medios (públicos y privados) nos informen de verdad, de una forma objetiva y eficiente, de todo el abanico que hay para elegir, podemos esperar sentados. Eso es otra cosa que hay que cambiar, pero no por la vía política, sino por medio la Educación y la ética profesional de los altos mandos de la profesión periodística.

No me voy a explayar en cuál es el Programa electoral de UPyD porque es fácil acceder a él a través de su página web (http://www.upyd.es). Pero sí voy a decir con qué puntos tengo mayor afinidad. Por ejemplo, en que el Estado tenga las competencias de Sanidad y Educación. Este partido no defiende un Estado centralista por ello, como dicen muchos, ni pertenece a la extrema derecha, como dicen otros. Porque lo que dice UPyD es que esta propuesta se hace para asegurar la igualdad entre todos los españoles sin depender de la zona de España en la que vivan. A pesar de que Educación y Sanidad fueran competencias del Estado, no viviríamos en un sistema centralista ya que su gestión seguiría siendo de las CCAA. Lo que no puede darse en un Estado moderno como al que aspira España es que en un lugar una vacuna se la tenga que pagar el ciudadano y en otro esa misma vacuna sea gratuita. Y esto se da por mantener los 17 sistemas sanitarios que tenemos en la actualidad. Todos somos conscientes de que en España se viven muchas realidades distintas, culturas que convergen y que le dan esa riqueza y diversidad que tenemos. Pero eso no quita que haya que eliminar los privilegios territoriales que no aseguran la igualdad entre todos los ciudadanos.

Otro gran agujero negro de nuestra política y de nuestra economía son las Diptuaciones provinciales y forales, los pequeños ayuntamientos y las duplicidades de competencias. Ahorraríamos millones de euros eliminando estas instituciones que sólo sirven para colocar a los amiguetes de los que mandan y para devolver favores. Hay que racionalizar las Administraciones públicas para no caer en el despilfarro y en la corrupción.

Como dijo Toni Cantó en su discurso de cierre de campaña, lo que necesita España es ser gobernada por un sistema de meritocracia. Que quien esté ahí lo haga por su propio mérito, sepa de lo que hace y se gane la confianza de los ciudadanos. Para ello también propone Listas abiertas, que no nos impongan unos gobernantes, sino que los elijamos nosotros. Esto también parece obvio, pero como ya he dicho, la cultura democrática de este país hasta ahora ha dejado mucho que desear.

Pero lo que realmente me hace realmente querer votar a UPyD es una cuestión de corazón. Y es que hasta ahora algo tan sencillo como un mítin político me parecía lo más aburrido, inconsistente y absurdo del mundo. Pero desde que oigo a candidatos que tienen pasión por lo que dicen, desde que veo que a los ciudadanos se les da la oportunidad de coger un micrófono y debatir con los que dan los discursos, desde que siento que me están hablando “en plata”, siento afinidad por los mítines. ¡Quién me lo iba a decir a mí! Además, un partido que no tiene Juventudes, sino que les da a todos sus afiliados el mismo trato y las mismas posibilidades… pues a mí, que tengo veinte años, eso me llama más la atención. Y la útlima razón de corazón que me hace votar a UPyD es que es el único partido que habla con claridad sobre la situación en Euskadi y en España en general con el terrorismo. Es el único partido que llama las cosas por su nombre, que habla de criminales y de víctimas, de vencedores y vencidos. Del único del que me fío para que no negocie con aquellos que han impuesto el miedo en nuestro país es de UPyD. Puedo asegurar que escuchar hablar a Rubén Múgica estremece.

Necesitamos un cambio verdadero, ese toque de ilusión que le dan los partidos frescos y jóvenes a nuestra política. Todos sabemos que UPyD no ganará estas elecciones, pero el grupo parlamentario propio está al alcance de la mano. Y con eso es más que suficiente, porque defenderá nuestros derechos e intereses (los de todos) con uñas y dientes. De eso estoy segura.